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miércoles, 3 de junio de 2015

Allen Ginsberg - Un Supermercado en California


¡Cuántos pensamientos tengo esta noche acerca de ti Walt Whitman, con un autoconaciente dolor de cabeza miro la luna llena!
      En mi hambrienta fatiga, y comprando imágenes, fui al supermercado neón de frutas, soñando tus enumeraciones!
      ¡Qué duraznos y qué penumbras! ¡Qué de familias compran de noche! ¡Asilos llenos de esposos! ¡Esposas entre los aguacates, bebés entre los jitomates! — Y tú, García Lorca, ¿qué estabas haciendo abajo de las sandías?
      Te vi, Walt Whitman, sin hijos, solo y obstinado viejo, hurgando entre la carne del refrigerador y observando de reojo a los jóvenes dependientes.
      Te oí haciendo preguntas a cada uno: ¿Quién mató al puerco en pedazos? ¿Cuál es el precio de los plátanos? ¿Eres tú mi Ángel?
      Vagabundeé adentro y fuera entre las pilas de latas brillantes siguiéndote, y seguido en mi imaginación por el vigilante de la tienda.
      Bajamos juntos por los corredores abiertos en nuestra fantasía solitaria probando las alcachofas, tomando cada fría delicadeza, y sin pasar a la caja de pago.
      ¿A dónde vas Walt Whitman? Las puertas cierran en una hora. ¿A qué camino apunta tu barba esta noche?
      (Toco tu libro y sueño en nuestra odisea en el supermercado y me siento absurdo)
      ¿Caminaremos todas las noches por las calles solitarias? Los árboles suman sombra a la sombra, las luces apagadas en las casas, ambos estaremos solos.
      ¿Pasearemos soñando en la América perdida de amor más allá de las calzadas de los automóviles azules, hogar de nuestra cabaña silenciosa?
      Ah, querido padre, barba gris, antiguo maestro valeroso y solitario, ¿qué América fue tuya cuando Caronte dejó de remontar su ferry y saliste a una ribera humeante y te quedaste parado observando el bote desaparecer en las oscuras aguas del Leteo?

[De Collected Poems 1947 - 1980, en http://www.poetryfoundation.org/poem/177128 ]

martes, 2 de junio de 2015

SOBRE LEER Y VIAJAR

a Erick Antonio

Cristóbal Colón llenó de anotaciones manuscritas los márgenes de las páginas de su copia del Il Milione de Marco Polo, inspirándose para lanzarse a la búsqueda de otra ruta marítima a Asia y, de paso y sin saberlo, descubrir el Nuevo Mundo. En sus viajes también escribió una serie de cartas, conocidas popularmente como las “Cartas del Almirante”, donde hay ciertas cualidades literarias con una noción de verdad histórica que al lector actual hace pensar en ficción. La dialéctica entre viaje y lectura es de una tradición muy antigua, la necesidad de escribir lo visto y lo vivido suele llevar a la escritura, y la literatura transporta al lector a los caminos y paisajes de la imaginación.
            El padre de la novela moderna, Cervantes, escribió en voz del viajero y lector don Quijote: “El que lee mucho y anda mucho ve mucho y sabe mucho”1. Así es, los libros y los viajes son fuentes de conocimiento que retribuyen anímica e intelectualmente más que muchas horas en clase. Es raro que el artista no sea empujado al proceso creativo en la marcha del viaje-lectura o posterior a esta. Todo viaje es una búsqueda y un escape. El dialogo entre el uno-mismo y la otredad están más expuestos en el camino de descubrimientos inesperados para el lector-viajero, porque vaga a través de los sentidos intelectivos y vitales complementándose. En un lector que no viaja sus visiones y experiencias son recreadas frente a una escenografía de artificio, porque como indica Wallace Stevens, “la imaginación consume y agota cierto elemento de la realidad”, que resulta en plantear el producto imaginativo en un soporte opaco para el lector vivencial; de forma similar, un viajero que no lee representa sus visiones y experiencias con un guion mal improvisado, es de una esencia humana porosa, porque “el hombre es la imaginación, o más bien, la imaginación es el hombre”2.
            Podríamos hacer una relación entre qué cantidad de libros equivale a un viaje y a cuántos kilómetros equivale un libro, pero eso dependería tanto de la genialidad de cada libro, como también, de la capacidad de asombro y aprehensión estética del individuo viajero, de manera que tal relación está en dependencia de los individuos. Hay lectores que se mueven a una rapidez asombrosa mientras que otros avanzamos paso a paso sobre la página. Hay viajeros que en su modalidad de turistas ciegos se dedican a tomar selfies en los monumentos y parajes, pero no se detienen a contemplar detenidamente y mucho menos a apreciar la estética de lo que tienen enfrente. El buen viajero-lector no sólo se detiene sobre la página-paisaje, sino que se tropieza con todo destello de claridad y sombras que lo nutren dándole fuerza para seguir cosechando los acentos del camino o las semillas del lenguaje.

El explorador corre el excitante riesgo de perderse, llegar a lugares totalmente desconocidos y no desear volver. Los artistas que han logrado esto y que lo han plasmado en una obra de arte son muchos. La Generación Beat es un ejemplo de recorrer los caminos desconocidos del mundo físico y literario, herederos de una tradición de exploradores que comienza con Whitman, llevaron a la literatura por sendas pocas veces transitadas, cargándola de libertad, ciudades, autopistas, gente, sexos, sueños y drogas, con actitud y asombro, que el lector puede corroborar en libros como En el camino de Jack Kerouac, Aullido y Kaddish de Allen Ginsberg o las novelas de W. S. Burroughs.
El poeta Arthur Rimbaud, “niño salvaje de pies alados”, desde antes de escribir los poemas que lo inmortalizaron (Una temporada en el infierno e Iluminaciones), recorrió los campos de los al rededores de Charleville y huyó varias veces de su casa, en busca de la inspiración para sus versos, y ya en compañía de Paul Verlain vagó por Francia e Inglaterra embriagándose de la vida en la calle y escribiendo los visiones de su errática existencia:

MOVIMIENTO

El movimiento de zigzag sobre la ribera de los saltos del río,
La sima en el codaste,
La celeridad de la rampa,
La enorme zambullida de la corriente,
Llevan por las luces inauditas
Y la novedad química
A los viajeros rodeados por las trombas del valle
Y del strom.

Son los conquistadores del mundo,
Que buscan su fortuna química personal;
El sport y el confort viajan con ellos;
Llevan consigo la educación
De las razas, de las clasas y de los animales, en este buque.
Descanso y vértigo
A la luz diluviana,
En las terribles noches de estudio.
Pues, por la charla entre los aparejos, ― la sangre; las flores, el fuego, las joyas ―
Por las cuentas agitadas en la orilla fugitiva,
― Se nota, avanzando como un dique más allá de la fuerza hidráulica motriz,
Monstruoso, iluminándose sin fin, ― su stock de estudios;
Arrastrados ellos en el éxtasis armónico
Y el heroísmo del descubrimiento.
En medio de los accidentes atmosféricos más sorprendentes,
Una pareja de juventud se aísla sobre el arco,
― ¿Es antigua la hosquedad de la que se perdona?
Y canta y se aposta.3

Finalmente el joven poeta vidente huyó de todo y fue en búsqueda de nuevas aventuras en África y Asia, como si se hubiera extraviado en las selvas voluptuosas de la imaginación y del lenguaje que construyó en su poesía. Lamentablemente no vivió para escribir una obra artística producto de sus aventuras, pero dejó una pequeña obra que influiría a muchos artistas exploradores.

Cuando la lectura y el viaje se complementan dan lugar a exploraciones artísticas más ricas y nutricias para el que aprecia tal arte, y sobre todo, deja en el artista el deseo de seguir en estas búsquedas. Todo se vuelca en los ojos y sentidos del lector vagabundo como los secretos de una revelación. Ítaca, el lugar anhelado es el camino de vuelta a Ítaca, a donde vuelve el explorador enriquecido y sabio, cargado de las sensaciones y recuerdos  encontrados en el camino, listos para volver a ser recorridos.

_______________
1. Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, Segunda parte, Capítulo XXV, Alfaguara / RAE, Madrid, 2004, p. 747.
2. Wallace Stevence, Los adagios, Verdealago / Ponciano Arriaga, México, 1996, p. 37.


lunes, 27 de abril de 2015

Música afuera de las puertas - Günter Grass


Cuando el silencio parecía ya sojuzgado
Aurelio llegó con el hueso.
Ve mi flauta y mi camisa blanca,
ve la jirafa atisbando sobre la valla,
eso es mi familia oyendo.
Ahora voy a tirar a todos esos tordos.
Cuando el perro amarillo corría sobre el prado
se extinguió el concierto.
Nadie jamás encontró el hueso desde entonces.
Las notas trazadas bajo las sillas,
el concierto maestro levantó su rifle de aire
y le disparó a los mirlos.



Traducción de una traducción de Jerome Rothenberg: www.blogcitylights.com/2014/07/17/throwback-thursday-new-young-german-poets/

jueves, 23 de abril de 2015

El amor es una máquina de circunstancias: Querida Fábrica, de Dolores Dorantes



Tópicos como el amor y la violencia en la poesía se ha dicho en varias ocasiones que están agotados, algo que posiblemente sea cierto en algún sentido, sin embargo un tópico no se puede agotar, lo agotable es el lenguaje con el que se aborda, el tema y las puntos de vista desde donde se le contemple. Por lo tanto, el tópico tiene las posibilidades de intervención según las capacidades de lenguaje y los posicionamiento que alcance el poeta. T.S. Eliot escribió: “Nacer, copular y morir./ Ese es toda la realidad a la hora de la verdad”1. Esta delimitación de hechos esenciales no es una limitación de temas ni de estilos, y cada poeta se enfrenta a ellos desde sus posibilidades y recursos literarios.

Este sería el caso de Dolores Dorantes en Querida fábrica, libro de poemas donde entrega un ejercicio de distanciamiento de las convenciones y lugares comunes de la poesía amorosa y el tema de la violencia, pero sin abandonar la fuerza del lenguaje y la aplicación de recursos poéticos puntuales. El lenguaje de la poesía de Dorantes contiene una flexibilidad sobria, donde podemos descubrir dos tipos de discurso no marcadamente diferentes, pero si con ciertas peculiaridades formales y de esencia. La poeta parece indicarlo intencionalmente mediante la tipografía; las cursivas en Dorantes no solo son un elemento gramático o visual, también le da un valor connotante a los significados, reasignándoles otros sentidos más sutiles. Las palabras marcadas funcionan como acotaciones de una voz más profunda en el discurso poético,  sugiriendo así leer el poema con otro tipo de atención. Utiliza también los paréntesis como información extra que aún pertenece a cada discurso. Ésta intervención del lenguaje abre varias posibilidades de interpretación que cada lector puede emprender.

Los poemas son un diálogo con el amor perdido y recuperado mediante el lenguaje, es, por lo tanto, un diálogo con el lenguaje mismo; un lenguaje frente un tipo de violencia ejercida desde adentro del discurso, al que Bourdieu llama violencia simbólica2. El lenguaje desarrollado por Dorantes en el libro se desmarca de los contextos de los esquemas asimétricos de poder, que siempre están reflejados en la reproducción de los roles sociales, estatus, género y dominio sobre el cuerpo del otro/a. Lo hace mediante los constantes cambios de voz lírica adoptados con distintas marcas de género, de manera que no se encuentra un desarrollo genérico masculino o femenino a lo largo del libro, sino un saludable intercambio no diferenciado. Las relaciones afectivas que se observa en el lenguaje no tienen un sentido de dominio, sino de desprendimiento por quien se ama.

  Querida fábrica, es una recreación de una condición social dada en la frontera de México con los Estados Unidos. Miles de mujeres van a trabajar a diario a las zonas industriales, un lugar con sus construcciones metálicas en medio del desierto, a las fábricas o maquilas para sostener a sus familias. También estos tipos de trabajo han permitido que algunas hayan obtenido el empoderamiento y emancipación que da la adquisición de capital económico, teniendo a una parte de la sociedad dependiendo de los recursos que ganan las mujeres, de manera que se invierten algunos de los papeles sociales tradicionales. Sin embargo, los poemas escritos por Dorantes reflejan aquí, también el horror de la muerte a la que se ven amenazadas estas mujeres debido a la violencia ejercida constantemente contra ellas, visibilizado en las últimas décadas por los constantes feminicidios ocurridos en Ciudad Juárez, Chihuahua, hogar de la autora. El miedo a la muerte se observa constantemente, igual que el desamparo por la pérdida del ser amado.

Las palabras a veces desprendidas del discurso sumergido en el terror de la perdida, como las palabras que dejan los familiares de las victimas tanto en el aire caliente de la frontera, como escritas sobre las cruces de las desaparecidas en Cd. Juárez.

Hay también una presencia del silencio, del nudo en la garganta, en la interrupción abrupta de algunos versos. La búsqueda por el sustento diario, por la supervivencia lleva a estas mujeres a afrontar constantemente el riesgo de la muerte, todo en una geografía inhóspita, en un ambiente industrial generalmente considerado masculino, ahora ocupado por ellas:

Cuando la ciudad se plaga de humo
y mi jardín florece regado con las sangres revueltas
el monitor que somos se levanta herido echando bocanadas

No podría decir que es verdad esto que me motiva pero: aquí está
en la hambrienta fosa del ánimo reducida a un bostezo
hay una madeja que se expande

la de motor metálico y oscuro        otra patria
otra fábrica del interior3

Dorantes desarrolla una buena cantidad de recursos que no escatima en usar a lo largo de sus poemas: tropos y demás figuras retóricas, aliteraciones, enumeraciones, encabalgamientos, la ya mencionada tipografía significante y gramatical, cambios de voz lírica, etc. Descubrimos, por lo tanto, una capacidad polisémica particular; por ejemplo, si decidiéramos hacer una exégesis de un sólo poema, encontraríamos que saldrían varias interpretaciones que han sido planteadas intencionalmente: la pérdida del amor, el poder evocador e invocador de la palabra, la ruptura amorosa y del lenguaje, el desafío del sistema patriarcal y el intercambio genérico en la figura amorosa. 

Los poemas de Querida fábrica son también un reflejo del valor que se ha ganado la mujer trabajadora, los desafíos que enfrenta y su capacidad para enfrentarlos, todo ello mediante las herramientas que proporciona el lenguaje poético. Toda una serie de circunstancias retratadas por una poeta joven y con una mirada concentrada y atenta a los intersticios de las relaciones amorosas y sociales. Los poemas de Dorantes están cimentados en puntuales recursos poéticos que atraviesan algunos tópicos "comunes" y los transmutan en espacios íntimos y entrañables.

Quizá la mejor definición de la poética de Dorantes, la da ella misma en un poema del libro, cuando dice:

Esto no es poesía
es
lo que dictan las circunstancias:
     una res abierta descansando en la carnicería
una puerta violada para alcanzar tu corazón, criminalmente4

El poema es dictado por la(s) circunstancia(s) que expone la poeta, por una realidad que no resulta infranqueable, sino que mediante la capacidad del lenguaje poético logra derribar las barreras impuestas por la violencia simbólica; por lo tanto nuestras lecturas son también circunstanciales, pero es la poeta quien nos plantea las diversas y asombrosas posibilidades que poseen cada poema del libro.

Miguel Ángel Díaz




Dolores Dorantes (Córdoba, Veracruz, 1973) es poeta, narradora, periodista y activista social. Creció en Ciudad Juárez, y ahí empezó su historia en la literatura, lugar de donde tuvo que emigrar debido a amenazas y agresiones en su contra por su labor social. 
Ha publicado Poemas para niños (Tucán de Virginia, 1999), Lola: cartas cortas (Tierra Adentro, 2001), SexoPUROsexoVELOZ (Lápsus-Oráculo, 2004), Dolores Dorantes (KenningsEditions, 2008), Intervenir (coautoría con Rodrigo Flores Sánchez, 2009), Estilo (Manosanta, 2011) y Querida Fábrica (Práctica Mortal, 2012).

Puede leer Querida Fábrica y otros libros de Dolores Dorantes en la siguiente liga: http://issuu.com/cieloportatil
También mantiene un blog: http://doloresdorantes.blogspot.mx/



__________________
T. S. Eliot, Poesías reunidas, Alianza/CONACULTA, México, 2012, p. 143.
Dolores Dorantes, Querida fábricaCONACULTA, México, 2012.
3 Cfr. Pierre Bourdieu y Jean Claude-Passeron, “Fundamentos de una teoría de la violencia simbólica”, en Bourdieu, Pierre y Passeron, Jean-Claude. La Reproducción. Elementos para una teoría del sistema de enseñanza, Libro 1, Editorial Popular, España, 2001. pp. 15-85
Ibíd., Dolores Dorantes, p.41

5 Ibid. 37.

HIPÓTESIS PARA UNA NUEVA TERAPIA DEL LENGUAJE


Imaginemos que el punto
de una i minúscula
engorda tanto
que apenas su columna vertebral
pueda sostenerlo
Problema inverso
a la glositis que vuelve impronunciables
las vocales semiabiertas
Aquí el punto sobre la letra
ya no es un punto
sino un pez globo atrapado
entre el paladar y el dorso de la lengua
un sonoro edema
hinchándose poco a poco
hasta enmudecernos y explotar

viernes, 13 de marzo de 2015

Mark Strand - 6 Poemas



YO ERA UN EXPLORADOR POLAR

Yo era un explorador polar en mi juventud
y pasé incontables días y noches congelándome
en un blanco lugar tras otro. Eventualmente,
renuncié a viajar y me quedé en casa,
y ahí creció dentro de mí un repentino exceso de desear,
como si un torrente de luz me atravesara
igual que a un diamante
Llené páginas tras páginas de las visiones que había tenido―
gimientes mares de hielo apilado, glaciares gigantes, y el alborotado
blanco de los icebergs. Entonces, sin más que decir, me detuve,
y miré lo que estaba a mi alrededor. Casi a la vez,
un hombre de abrigo oscuro y sombrero de ala ancha
apareció bajo los árboles frente a mi casa.
La forma en que miraba de frente y de pararse,
sin mover su peso, dejando caer sus brazos
a los costados, me hizo creer que lo conocía.
Pero cuando levanté la mano para saludar,
dio un paso atrás, se volteó y empezó a desvanecerse
como la nostalgia se desvanece hasta no quedar nada más.




LA LLEGADA MISTERIOSA DE UNA CARTA INUSUAL

Había sido un largo día en la oficina y un largo trayecto al pequeño departamento donde vivía. Cuando llegué ahí, de un golpe prendí la luz y vi en la mesa un sobre con mi nombre escrito. ¿Dónde estaba el reloj? ¿Dónde estaba el calendario? La letra era de mi padre, pero él tenía muerto cuarenta años. Como lo haría cualquiera, empecé a creer que quizás, sólo quizás, él estuviera vivo, con una vida secreta en alguna parte. ¿De qué otra forma explicar el sobre? Para mantener el equilibrio me senté, lo abrí y saqué la carta. “Querido hijo,” era la forma en que comenzaba. “Querido hijo” y después, nada.



EL MINISTRO DE CULTURA CUMPLE SU DESEO

El Ministro de Cultura llega a casa después de un agotador día en la oficina. Se acuesta en su cama y trata de pensar en nada, pero no pasa nada o, mejor dicho, no puede. Nada está en ningún lado haciendo lo que la nada hace, que es expandir la oscuridad. Pero el ministro es paciente, y poco a poco las cosas se desvanecen― las paredes de su casa, el parque al otro lado de la calle, sus amigos en la ciudad próxima. Cree que finalmente la nada ha llegado a él y, en su forma ausente, le dice: “Querido, sabes cuánto he querido agradarte siempre, y ahora he llegado. Y es más, he llegado para quedarme”.



MISTERIO Y SOLEDAD EN TOPEKA

La tarde se oscurece hacia el anochecer. Un hombre cae más y más profundo a un lento espiral de sueño, a la deriva de éste, a lo largo de éste, a través de lo que se siente como niebla, y viene al fin a una puerta abierta que atraviesa sin saber por qué, y otra vez sin saber por qué, va a un cuarto donde se sienta y espera mientras el cuarto parece cerrarse a su alrededor y la oscuridad es más oscura que nada de lo que ha conocido, y siente algo formándose adentro de él, sin estar seguro de qué es, eso se aferra a él creciendo, como si una historia estuviera revelándose, en la que dos personajes, Placer y Dolor, cometieran el mismo crimen, uno que le pertenece, que él confiesa una y otra vez, hasta que deja de tener sentido.



PERRO

Un perro es humano como el resto de nosotros
Un perro es alguien con un hueso en la boca
Un perro puede menear su cola de la forma en que nosotros lo hacemos  
Mira al perro que mea en el arbusto
Ese perro se ha cambiado al arbusto de al lado
Un perro puede amar más que un perro
Un perro con falda está listo para bailar
Un perro tiene nombres para sí, que un hombre desconoce
Un perro se siente solo en un santiamén
Un perro lucha contra el infinito
El vacío de un perro es plenitud en alguna otra parte
Ven aquí, mi perro, mi amor, y siéntate conmigo
Cuando mi  perro me mira, caigo de rodillas
Lloro cuando mi perro ladra órdenes
Si mi perro me ama, soy feliz
Un perro es la pesadilla de un barbero
Un perro es un testigo silencioso
Si una mesera besa a un perro, es de mente abierta
Cuando un perro es jefe, todos son puntuales
Cuando un perro quiere sexo, todos aúllan y se corretean
A veces una pierna es suficiente para un perro
Sé de un perro para el que China es nada
Sé de un perro que sus garras son manos
Un perro es más inteligente de lo que puedes imaginar
Un perro no va a la oficina
Un perro lame la mano que lo alimenta



SEGÚN DICES

Todo está en la mente, dices, y no hay
nada que hacer con la felicidad. La llegada del frío,
la llegada del calor, la mente tiene todo el tiempo del mundo.
Tomas mi brazo y dices que algo va a pasar,
algo inusual para lo que estuvimos preparados siempre,
como el sol llegando después de un día en Asia,
como la luna partiendo después de estar una noche con nosotros.


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I  HAD BEEN A POLAR EXPLORER

I had been a polar explorer in my youth
and spent countless days and nights freezing
in one blank place and then another. Eventually,
I quit my travels and stayed at home,
and there grew within me a sudden excess of desire,
as if a brilliant stream of light of the sort one sees
within a diamond were passing through me.
I filled page after page with visions of what I had witnessed—
groaning seas of pack ice, giant glaciers, and the windswept white
of icebergs. Then, with nothing more to say, I stopped
and turn my sights on what was near. Almost at once,
a man wearing a dark coat and broad-brimmed hat
appeared under the trees in front of my house.
The way he stared straight ahead and stood,
not shifting his weight, letting his arms hang down
at his side, made me think that I knew him.
But when I raised my hand to say hello,
he took a step back, turned away, and started to fade
as longing fades until nothing is left of it.



THE MYSTERIOUOS ARRIVAL OF AN UNUSUAL LETTER

It had been a long day at the office and a long ride back to the small apartment where I lived. When I got there I flicked on the light and saw on the table an envelope with my name on it. Where was the clock? Where was the calendar? The handwriting was my father’s, but he had been dead for forty years. As one might, I began to think that maybe, just maybe, he was alive, living a secret life somewhere nearby. How else to explain the envelope? To steady myself, I sat down, opened it, and pulled out the letter. “Dear Son,” was the way it began. “Dear Son” and then nothing.



THE MINISTER OF CULTURE GETS HIS WISH

The Minister of Culture goes home after a grueling day at the office. He lies on his bed and tries to think of nothing, but nothing hap-pens or, more precisely, does not happen. Nothing is elsewhere doing what nothing does, which is to expand the dark. But the minister is patient, and slowly things slip away—the walls of his house, the park across the street, his friends in the next town. He believes that nothing has finally come to him and, in its absent way, is saying, “Darling, you know how much I have always wanted to please you, and now I have come. And what is more, I have come to stay.”



MYSTERY AND SOLITUDE IN TOPEKA

Afternoon darkens into evening. A man falls deeper and deeper into the slow spiral of sleep, into the drift of it, the length of it, through what feels like mist, and comes at last to an open door through which he passes without knowing why, then again without knowing why goes to a room where he sits and waits while the room seems to close around him and the dark is darker than any he has known, and he feels something forming within him without being sure what it is, its hold on him growing, as if a story were about to unfold, in which two characters, Pleasure and Pain, commit the same crime, the one that is his, that he will confess to again and again, until it means nothing.



DOG

A dog is human just like the rest of us
A dog is someone with a bone in his mouth
A dog can wag his tail the way we do
Look at that dog pee on the bush
That dog has moved on to the next
A dog can love more than a dog
A dog in a skirt is ready to dance
A dog has names for himself that a man can’t know
A dog gets lonely at the drop of a hat
A dog struggles against infinity
A  dog’s emptiness is a fullness elsewhere
Come here, my dog, my love, and sit with me
When my dog stares at me, I fall to my knees
I weep when my dog barks commands
If my dog loves me, I am happy
A dog is a barber’s nightmare
A dog is a silent witness
If a waitress kisses a dog she’s open-minded
When a dog is boss, everyone struts
When a dog wants sex, everyone howls and scampers around
Sometimes a leg is enough for a dog
I know a dog for whom China is nothing
I know a dog whose paws are hands
A dog is smarter than you can imagine
A dog doesn’t go into the office
A dog licks the hand that feeds him



SO YOU SAY

It is all in the mind, you say, and has
nothing to do with happiness. The coming of cold,
the coming of heat, the mind has all the time in the world.
You take my arm and say something will happen,
something unusual for which we are always prepared,
like the sun arriving after a day in Asia,
like the moon departing after a night with us.


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[Los poemas aquí traducidos han sido tomados de las páginas: http://www.poemhunter.com/mark-strand/http://www.poetryfoundation.org/bio/mark-strand#about donde puede encontrar más poemas de Mark Strand, y puede oír estos poemas leídos por el mismo autor en el idioma original.]

domingo, 8 de marzo de 2015

Tres poemas de Susana Thénon


16

imagen vi veo
bebo con santa o satán y
antiguo landscape orificio a Gante
donde posó una virgen algo estrábica
para su donante banquero famoso
por su
devoción y obras


pías


21

sin luz el día el día
aquel día aquel gotera sin remedio sin
ay sin techo sin remedio sin cielo el
día aquel aquel           de hoy
miles de aquel
día de hoy            hijo de solo y sola
de la piedra           sola y solo de la piedra
el día aquel
de hoy


25

no se dice            (no)
se dice             no decir
nada

esta noche              (nada)
la gangrena en el patio


[Susana Thénon, distancias, 1984]